Sort y los refugiados de la Segunda Guerra Mundial

Durante los años de la Segunda Guerra Mundial Sort se convirtió en el lugar de concentración de los refugiados detenidos por la Guardia Civil en los pasos fronterizos del Pallars Sobirà y el Valle de Arán.

Estos últimos eran conducidos a la ciudad de Lleida pero el recorrido era largo y sinuoso (todavía no se había abierto al tránsito de vehículos por el túnel de Vielha) por lo que era obligada una escala en Sort aprovechando que disponía de una cárcel.

Entre 1940 y 1944, pasaron por Sort 2.660 refugiados extranjeros. 8 en 1940, 18 en 1941, 410 en 1942, 1.675 en 1943 y 549 en 1944. Los franceses fueron el grupo más numeroso representando casi la mitad de los registrados en la cárcel seguidos de los refugiados judíos y los pilotos de aviación aliados. También se registraron un total de 159 mujeres, todas de origen judío.

Las cárceles no tenían espacio suficiente para acoger a un número tan importante de internados que convivían en su interior en unas difíciles condiciones de habitabilidad. Las presiones de las representaciones diplomáticas norteamericana, británica y, especialmente de la organización benéfica judía American Joint Distribution Committee, hicieron que a partir de 1943 se autorizara a alojar a algunos detenidos en fondas y hostales con la obligación de presentarse dos veces al día ante el alguacil municipal, que realizaba funciones de guarda. Los establecimientos que albergaron evadidos fueron el Hotel Pessets, la Fonda Martí Cases, la Fonda Burrella y el Hostal Toni.

El Ayuntamiento se encargaba de la manutención de los prisioneros/as, a pesar de que los alimentos no siempre eran abundantes. Por ello, algunos de los encarcelados aprovecharon para cambiar algunos de sus objetos personales por comida. Vecinos de Sort compraron unos prismáticos, otros intercambiaron tabaco por un reloj y un aviador belga ofreció su cazadora a cambio de una lata de sardinas. Paralelamente hay que decir que los vecinos de Sort fueron muy solidarios con los refugiados.

El siguiente destino de los detenidos era la ciudad de Lleida donde se decidía su futuro. Los jóvenes en edad militar podían ser transferidos a las cárceles de la ciudad y, posteriormente al campo de concentración de Miranda de Ebro. Otros quedaban en libertad. Todos iniciaban un largo camino hasta que eran autorizados a abandonar España en dirección a su destino final. Los jóvenes en edad militar al Norte de África o a Inglaterra y los judíos a América o al entonces Mandato británico de Palestina.